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Planificación Jurídica

El liderazgo es cosa de todos

Cuando se habla de liderazgo siempre parece que nos estamos refiriendo al titular o a la cabeza visible de cualquier firma. Siempre se habla de cómo tiene que ser, cómo ha de saber motivar y cómo dar ejemplo al resto de la organización, y sin embargo, a veces se olvida que el peso del liderazgo debe recaer en todo el grupo. De ello hablaremos en este artículo.

No todos los titulares de asesoría tienen capacidad de liderazgo y no todo líder puede ser un buen directivo. El liderazgo ya no es patrimonio exclusivo de uno sólo. En la gestión y en la llevanza de las riendas de una asesoría deben implicarse todos los profesionales.

En efecto, más que de liderazgo del individuo hay que hablar, de una vez por todas, de liderazgo del grupo. El papel del líder no debe ser asumido sólo por el titular o los socios, sino que ha de extenderse a toda la plantilla.

Es necesario tener líderes a todos los niveles de la organización. Pero para ello, es imprescindible que cambien los modelos mentales, sobretodo los de la "cúspide". Desde allí se ha de entender que la gestión no es patrimonio de los altos mandos de la asesoría, sino que es cosa de todos.

Como podemos intuir, para que haya un liderazgo real del grupo, el titular de la asesoría ha de empezar por saber delegar y potenciar el trabajo en equipo, pues de lo contrario todo pierde sentido. Y sobre todo, ha de saber potenciar y aceptar ese liderazgo, cediendo el ámbito de acción que requiere.

Empecemos por definir el nuevo liderazgo. ¿En qué consiste?. Veamos, viene marcado por:

  1. La necesidad de servir y de resolver los problemas al cliente.
  2. La innovación y la creatividad.
  3. La motivación y el trabajo en equipo.
  4. El trabajo con información y conocimientos.
  5. El aprendizaje para innovar en los servicios, y enseñar lo aprendido.

Las personas son la base y el motor de las organizaciones, y por tanto, el liderazgo depende, en gran medida, de su actitud. Y ésta se pone especialmente de manifiesto ante los constantes cambios y las nuevas situaciones que se presentan dentro de las organizaciones.

Es importante la actitud que tenga el grupo en el trabajo. Y en eso, el titular puede jugar un papel básico. Aunque tiene poder, la autoridad tiene que ganársela.

Y sobretodo, debe saber explotar al máximo las competencias de las personas que forman parte de su organización para que puedan desarrollar todo su talento.

Comportamiento y actitud

La actitud y el comportamiento son básicos para poder hablar de liderazgo de grupo. Por tanto, es importante la motivación que se tenga frente al trabajo, y sobre todo la voluntad de integrarse a la firma. Todo el mundo debe ser líder de algo y, lógicamente, responsable de algo.

El liderazgo se basa en la autenticidad, el humanismo, la energía, la creatividad, la visión para esbozar un objetivo común ante la necesidad de cambiar, saber llevar el timón y tener el autoritarismo necesario para realizar cambios rápidos en situaciones muy críticas.

¿Y el mando?. ¿Dónde está?. La palabra mando, en estos momentos, está denostada por el componente jerárquico que conlleva. Por el contrario, es necesario generar liderazgo y talento. Todo debe estar entroncado en un proyecto en común. La responsabilidad es de todos, ya que todos tienen un papel vital dentro de la organización.

El liderazgo está íntimamente ligado al compromiso y a otros factores como la flexibilidad y la transparencia. Para que realmente se cambien rutinas y conceptos tiene que haber una fuerte implicación del titular y un compromiso de toda la organización. Pero en todo caso, es recomendable que exista un líder bien visible, de manera que quien está arriba imprima un estilo de liderazgo a los demás.

EL LÍDER DENTRO DEL GRUPO

Un líder debe estar dispuesto a cuestionarse a sí mismo. Tiene que ser inspirador, orientador, catalizador y entrenador, para impulsar permanentemente el cambio.

El liderazgo:

  • Inspira sentimientos positivos entre sus subordinados.
  • Produce un clima emocional positivo que moviliza lo mejor de cada ser humano.
  • Provoca resonancia positiva en los demás.
  • Despierta entusiasmo, pasión y motivación, y contribuye a crear significado y sentido a sí mismo, a los demás y a los equipos.

Pero, ante todo, un líder debe comprometerse. En primer lugar, con la firma o después, con el equipo, y por último, consigo mismo.

Dentro de un grupo, un líder debe ser capaz de combinar sus características personales, y también sus propias ambiciones con las del grupo. Debe poseer una mente abierta, y ser capaz de comunicar claramente sus ideas, pero también de entender a los demás.

En todo caso, el titular de la asesoría que quiera un grupo que lidere, ha de facilitar en todo caso la comunicación interna y el trabajo en equipo. En cuanto a lo primero, es fundamental, pues la falta de comunicación impide la cohesión y la compenetración. Y en relación al trabajo en equipo, es fácil de entender que difícilmente un grupo llegará a liderar si cuando es necesario (pues no siempre lo es), es incapaz de trabajar armónicamente aunando sus fuerzas hacia un objetivo común. Pero, ¿cuál es el peor enemigo de estos dos frentes?. El problema que encontramos en la actualidad es que en la sociedad de la información y del conocimiento vamos hacia una individualización de las relaciones humanos.

Otro punto importante es que el líder, para poder actuar, en muchos casos ha de servirse de la motivación, o sea, de incentivos.

Para esto necesita saber cuáles son las necesidades de los individuos y, por lo tanto, debe tener una capacidad perceptiva para saber qué es lo que los demás necesitan, y así poder estimularlos a que alcancen lo que buscan.

Es importante que el líder pueda prever las reacciones de las personas que componen su equipo. Para ello es necesario tener una cierta psicología.

El líder tiene que "dirigir" las actividades con el fin de obtener los objetivos marcados. No sólo propondrá actividades, sino que además las dirigirá.

Para todo ello, es preciso que el líder tenga la suficiente autoridad y poder, o que el grupo perciba dicho poder. Es importante señalar que autoridad, en este caso, no se refiere a autoritario. El poder de un líder surge de su capacidad de influencia, y no de su capacidad de mando.

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