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Planificación Jurídica
Javier Sánchez Icart

Entrevista a Javier Sánchez Icart
Magistrado Juez del Juzgado de lo Social de Tarragona

Háblenos de su trayectoria personal.

Hace 27 años empecé mi actividad profesional como Abogado especializándome en materia laboral. Compaginé el ejercicio de la Abogacía con la de profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, habiendo ostentado la dirección de la Escuela Universitaria de Graduados Sociales de Tarragona, y posteriormente Vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad Rovira y Virgili de Tarragona. He sido árbitro del Tribunal Laboral de Cataluña. En 1998 ingresé en la carrera judicial por el denominado cuarto turno de juristas de reconocido prestigio, habiendo desarrollado mi actividad profesional como Magistrado de lo Social en Girona y actualmente en Tarragona.

¿Qué es lo que más le gusta de su profesión actual?

El mayor estímulo de la función judicial es que se ejercita con absoluta independencia, pues ninguna autoridad o persona alguna, ya sea o no de la carrera judicial, puede dirigirte orden o instrucción de ningún tipo respecto del caso a enjuiciar, estando sometido únicamente al imperio de la Ley y a la responsabilidad civil, penal y disciplinaria.

¿Y lo que menos?

A parte del volumen de trabajo, que te obliga a trabajar todas las tardes y fines de semana, pues en el Juzgado por las mañanas no se suele tener el tiempo y la tranquilidad necesaria para poner sentencias, habida cuenta las múltiples gestiones de la agenda judicial (juicios, comparecencias judiciales, tramitación judicial, resolución de recursos y dudas de los funcionarios, etc.), y la escasa remuneración en relación con la responsabilidad de la función.

¿Nos podría explicar alguna anécdota que haya vivido a lo largo de su ejercicio profesional como juez? ¿Alguna buena y otra mala, si es posible?

Recuerdo como un caso muy peculiar, el supuesto de un señor que once años atrás había matado a sus padres (decapitándolos), y tras salir de la cárcel por sufrir un trastorno mental grave, solicitó una pensión de orfandad, que le fue denegada por la Seguridad Social. Entendía que mató a sus padres al estar trastornado gravemente, y en consecuencia, a pesar de ser mayor de edad, su estado mental era equiparable a estar incapacitado para toda clase de trabajo y tener derecho a una orfandad absoluta.

¿Qué características cree usted que se han de tener para ser un buen juez

Para ser un buen juez se exige un profundo conocimiento de la ciencia jurídica y de las personas. La responsabilidad se funde con la sensibilidad, siendo la independencia de criterio y la valoración fundada definitiva y necesaria. Por ello, es necesaria la exigencia de un alto nivel de conocimientos técnicos jurídicos-procesales, añadiéndose otras competencias intelectuales, consistentes básicamente en razonamiento verbal, analítico y sintético con suficiente integridad, equilibrio, ponderación, flexibilidad y capacidad de aprendizaje permanente.

¿Cómo consigue un juez distanciarse un poco de los temas que lleva?

El trabajo debe realizarse a diario con mucha profesionalidad, con sosiego y rigor, pensando que la resolución que se toma es la más adecuada y justa en la interpretación de las normas aplicables al conflicto estudiado.

¿Qué cuestiones laborales son las que se le presentan con mayor frecuencia para resolver?

De los 1300 asuntos que tiene entrada en mi Juzgado, el 40 por ciento trata de materia de Seguridad Social, destacándose entre ellas, cuestiones de accidentes de trabajo, recargo de prestaciones, incapacidades temporales y permanentes, jubilaciones y desempleo.

Los despidos suponen un 30% del volumen de trabajo, y en el resto se estudian diversas materias como son reclamaciones de cantidad, daños y perjuicios, derechos fundamentales, conflictos colectivos, clasificación profesional, vacaciones, etc.

¿Cuáles son los mayores obstáculos que encuentra un juez en su ejercicio profesional?

Como antes he puesto de relieve, el alto volumen de trabajo comporta un grave obstáculo para la necesaria celeridad en los señalamientos de juicio y su resolución. Un Juzgado de lo Social está preparado para un número de entradas que no superen los 850 asuntos, a partir de dicho número ineludiblemente se dilatan los plazos de respuesta judicial.

Javier Sánchez Icart
Magistrado Juez de lo Social

 
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